Como cualquier joven, a a los 18 años quería cambiar el mundo, veía todas las injusticias que se producen a lo largo y ancho y quería construir uno mejor.
Más o menos a los 25 años seguía queriendo cambiarlo, pero un poco menos, empezaba a pensar que no se podía.
Cuando llegué a los 30 no había dudas, casado, con hijos y trabajando, comprendí que no podía cambiar el mundo, de hecho no podía ni llegar a final de mes, como para cambiar el mundo...!
A los 35 no quería darme por vencido del todo, y pensé "aunque sólo sea un poquito...", quería aportar mi grano de arena para hacer un mundo mejor, si todos aportásemos sólo un grano de arena... ¿o no se compone una playa de la suma de granos de arena o el mar de la suma de gotas de agua? - pero no sabía como hacerlo... el trabajo, los niños, el dinero....
Y ahora, a los 40, he descubierto la manera de cambiar el mundo: voy a empezar por mí mismo, quiero ser mejor de lo que soy, tratar mejor a los demás, ayudar a quien me necesite, amar un poquito más a Dios, yo soy ese granito de arena que puedo aportar a este mundo, si consigo dejar a un lado mi egoismo, mi ira y mi orgullo, y cambiar a mejor...habré hecho de este un mundo mejor...
anónimo